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Financiación europea para hacer las ciudades más inteligentes

05/03/2018
  • Energia
  • Noticias

  • Múnich con una “central eléctrica virtual”  y Burgas con “farolas inteligentes” han implantado estos proyectos innovadores de eficiencia energética gracias a la financiación europea. 
  •  El 26 de enero de 2018, representantes de 40 ciudades se sentaron a la mesa en la Agencia Ejecutiva de Innovación y Redes (INEA) con representantes de la industria y expertos para garantizar que se genere un retorno de la inversión de los 263,84 millones de euros invertidos por la Comisión a través del programa Horizonte 2020: ciudades y comunidades inteligentes.

La financiación ofrecida por el programa H2020 produce ahorros al estimular soluciones comunes para retos compartidos, lo que permite que las ciudades colaboren en el diseño e incluso lleven a cabo una contratación conjunta más allá de sus fronteras. Cuando las ciudades crean una cierta escala a través de la agregación de la demanda, tienen el poder de conformar e influir en el mercado.

40 ciudades que compren conjuntamente 1.000 autobuses eléctricos tienen mucho más poder a la hora de dictar precios y normas que si cada ciudad comprara por su cuenta 25 unidades. Reducir 40 transacciones a una sola también implica reducir considerablemente las horas de mano de obra que se necesitarían de otro modo.

Buenas prácticas en Múnich y Burgas 

Las ciudades emplean las economías de escala para llevar a cabo mejoras concretas en las vidas de los residentes. Múnich está probando una «central eléctrica virtual» par que los residentes puedan almacenar la energía solar generada en sus techos y pueden emplear una aplicación móvil para venderla a la red en los picos de demanda. Esta tecnología se está poniendo en manos de ciudadanos europeos en muchas ciudades del continente. La financiación de la Comisión ayuda a que las ciudades compartan estas tecnologías para aprender unas de otras y repetir las soluciones fructíferas por toda Europa.

En Burgas, las «farolas inteligentes» emplean bombillas LED y un sistema reactivo para amortiguar la luminosidad y reducir en más de un 50% la electricidad empleada para iluminar las calles. Esto significa que se gasta menos energía, se contamina menos y se produce un ahorro de dinero que se puede emplear para otros fines. Los sensores instalados en las farolas también aportan información a la ciudad sobre los niveles de ruido y los patrones de congestión que pueden proveer información para posteriores desarrollos urbanísticos. Ésta es otra idea que está corriendo como la pólvora por toda Europa y la Comisión espera ver instaladas 10 millones de farolas de este tipo de aquí a 2025.

Entre otras medidas, el viernes también se habló de bicicletas y coches compartidos, así como del aparcamiento inteligente, readaptación de edificios, zonas sin emisiones, logística sostenible y vehículos eléctricos. El tamaño de estos proyectos significa que las ciudades se vuelven más atractivas para los inversores globales, ya que la cooperación promete enormes retornos de la inversión y reduce enormemente el riesgo.

H2020 Ciudades y Comunidades inteligentes

A través de H2020 Ciudades y Comunidades inteligentes, los fondos europeos garantizan que las ciudades cooperen y colaboren para aplicar soluciones de forma más eficaz, más rápida y con mayor extensión. Por medio de 12 proyectos, 86 ciudades colaboran más allá de las fronteras nacionales a un nivel sin precedentes, con 36 ciudades «faro» que ponen a nueva tecnologías innovadoras y 40 ciudades «seguidoras» que participan de forma intensiva en actividades para aprender de otras ciudades replicar las soluciones que se han aplicado. Alan Haigh, de INEA, insistió en que «la transferencia de conocimiento se conseguirá mediante la presentación de resultados concretos». Según el Sr. Haigh, «Actualmente hay una gran cantidad de datos a nuestra disposición» y el reto por delante consiste en «cómo conseguir que sea accesible y útil».

La reunión del viernes dio la oportunidad a estas 40 ciudades «seguidoras» para debatir sobre los obstáculos con los que se han encontrado hasta ahora, para que aprendan unas de otras y alcanzar una colaboración más efectiva que lleve a un mayor retorno de la inversión realizada en los programas.

Crear ciudades inteligentes genera riqueza y reduce los desperdicios al crear economías de escala, al aumentar la eficiencia en las ciudades y al mejorar la salud de los ciudadanos. La OMS calcula que los efectos sobre la salud de la contaminación atmosférica costaron a la UE más de 1 billón de euros sólo en 2010. Si las ciudades pueden sumar esfuerzos para aplicar soluciones inteligentes, llevar a cabo contrataciones conjuntas y reducir los gastos energéticos para crear una Europa más verde, sin duda los 500 millones de euros aportados por la Comisión habrán sido una buena inversión.

Estos proyectos ya están fructificando y dando resultados positivos, y además la Comisión muestra todo su apoyo para seguir cobrando impulso en toda su trayectoria. Jens Bartholmes, responsable de política en la Comisión Europea, invitó a que las ciudades den un paso adelante y compartan sus planes y necesidades en materia de ciudades inteligentes. La Comisión encargó al equipo de apoyo del mercadillo de la iniciativa de Ciudades Inteligentes que ayudará con la recopilación de datos y, a partir de dicha visión general de las necesidades reales, ajustará el apoyo dado a las ciudades europeas.

 

          

This project has received funding from the European Union’s Horizon 2020 research and innovation programme under Grant Agreement No 774477.

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